El Éxito es el resultado del Crecimiento y Desarrollo Interior.

(La Historia del Bambú)

Cuenta la historia que, una persona, cansada de luchar en la vida, decidió darse por vencida y renunciar a todo lo que había deseado. Y se fue al bosque para tener una última charla con Dios.
Y llegado a Él, le preguntó: “¿podrías darme una razón para no darme por vencido?”
A lo que Dios respondió:
“Mira a tu alrededor. ¿Ves el helecho y el bambú?”
“Cuando sembré las semillas de helecho y bambú, las cuidé muy bien. Les proporcioné agua y luz, y el helecho no tardó en crecer. Y su brillante verdor no tardó en cubrir todo el suelo. Y en cambio, nada salió de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú”.
“En el segundo año, el helecho creció mas brillante y abundante. Y nuevamente, nada salió de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú”.
“En el tercer año, el helecho siguió creciendo brillante y abundante, y nuevamente, nada salió de la semilla de bambú. Ni en el cuarto, ni en el quinto, ni en el sexto año. Pero no renuncié al bambú”.
“Pero entonces, durante el séptimo año, en un periodo de solo seis semanas, el bambú fue capaz de crecer ¡¡¡más de 30 metros!!! Pero, ¿y tardó solo seis semanas en crecer? No, en realidad es que tomó siete años y seis semanas en desarrollarse”.
“Durante sus primeros siete años de aparente inactividad, la planta estuvo desarrollando un complejo sistema de raíces que le permitiera sostener el crecimiento que iba a tener posteriormente. Aquellas raíces lo fortalecieron y le dieron lo que necesitaba para sobrevivir”.
“No le daría a ninguna de mis creaciones ningún reto que no pudiera sobrellevar. Si no renuncié al Bambú, tampoco renunciaré a Tí”.
“En la vida cotidiana, a veces nos comportamos como el helecho: queremos encontrar soluciones y triunfos apresurados, sin comprender que el éxito es el resultado del crecimiento interno y que requiere tiempo y dedicación”.
“Pero también tenemos que saber que en muchas ocasiones te encontrarás frente a situaciones en las que creerás que nada está sucediendo”.
“¿Sabías que en todo este tiempo que has estado luchando, realmente has estado echando raíces?”
“Tu tiempo vendrá, y crecerás muy alto”.
Y entonces el hombre pregunto:
“¿y qué tan alto creceré? ¿y qué tan alto puede crecer el bambú?”
A lo que Dios contestó:
“Crecerá tan alto como pueda”.

A veces, perdemos la fé cuando los resultados no se dan en el plazo que esperamos.
Y abandonamos todos nuestros sueños.
Pero debemos ser capaces de recuperar la perseverancia, la esperanza y la aceptación.

Si no consigues lo que anhelas, no desesperes.
Quizá solo estés cosechando raíces.

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